Más allá de ser la ciudad que vio nacer a U2 y a la cerveza Guinness, es un lugar donde la identidad nacional está presente en cada rincón.
«Es una ciudad realmente muy cautivante, sobre todo por la identidad que tienen los irlandeses, producto de toda su historia.»
Una ciudad marcada por su historia
Irlanda obtuvo su independencia en 1922, mientras que el conflicto con Irlanda del Norte recién encontró un punto de inflexión con los Acuerdos de Viernes Santo en 1998.
Según explicó Barrio, ese pasado ayudó a construir un fuerte sentimiento nacionalista que todavía se percibe en la vida cotidiana.
«Son extremadamente nacionalistas. Toda esa historia de lucha terminó formando una identidad muy fuerte.»
Actualmente, cruzar la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte es sencillo: prácticamente no existen controles y el cambio más visible es que se pasa de utilizar euros a libras esterlinas.
Temple Bar: el corazón de Dublín
Uno de los lugares más visitados de la ciudad es Temple Bar, el tradicional barrio de pubs donde la música en vivo forma parte del paisaje.
Aunque muchas personas creen que Temple Bar es un único bar, en realidad se trata de todo un barrio repleto de locales históricos.
«La idea es ir recorriendo y picando de un pub a otro. En todos hay música en vivo.»
Muy cerca se encuentra The Brazen Head, considerado el pub más antiguo de Irlanda, abierto desde 1198.
Guinness: mucho más que una cerveza
Hablar de Dublín también es hablar de Guinness, una de las marcas más representativas del país.
La visita al Guinness Storehouse es una de las principales atracciones turísticas y permite conocer todo el proceso de elaboración de la cerveza negra más famosa del mundo.
«Para los irlandeses la Guinness es casi como el mate para nosotros: no es solamente tomar una cerveza, es todo un ritual.»
El recorrido finaliza en el Gravity Bar, un mirador con vista panorámica de 360° sobre toda la ciudad.
Trinity College y una de las bibliotecas más impresionantes del mundo
Otro de los imperdibles de Dublín es el Trinity College, la universidad más prestigiosa del país.
Su mayor atractivo es la famosa Long Room Library, una de las bibliotecas más espectaculares del mundo, donde además se conserva el Book of Kells, un manuscrito ilustrado del siglo IX.
Existe incluso la creencia de que inspiró algunos escenarios de la saga Harry Potter, aunque allí nunca se filmó ninguna escena.
San Patricio y el símbolo de Irlanda
La Catedral de San Patricio es otro de los puntos emblemáticos de la ciudad.
Curiosamente, San Patricio no era irlandés: nació en Britania, fue capturado por piratas irlandeses durante su adolescencia y años después regresó a la isla como misionero cristiano.
Según la tradición, utilizó un trébol para explicar el concepto de la Santísima Trinidad, motivo por el cual esa planta terminó convirtiéndose en uno de los grandes símbolos nacionales.
Las famosas puertas de colores
Uno de los detalles más fotografiados de Dublín son las coloridas puertas de sus casas georgianas.
Existen varias teorías sobre su origen. Una de las más populares sostiene que, tras la muerte de la reina Victoria, el Imperio Británico ordenó pintar todas las puertas de negro en señal de duelo. Como acto de rebeldía, muchos irlandeses decidieron pintarlas de distintos colores.
Excursiones cerca de Dublín
Para quienes disponen de algunos días extra, Barrio recomendó salir de la ciudad.
Entre las mejores opciones aparecen:
- Howth, un pequeño pueblo costero ubicado a unos 30 minutos en tren.
- Belfast, capital de Irlanda del Norte, a menos de dos horas, ideal para comprender la historia del conflicto irlandés y visitar escenarios utilizados en el rodaje de Game of Thrones.
«Vale mucho la pena dedicar un día a Belfast. Ahí uno entiende realmente por qué Irlanda es como es.»
¿Cuántos días conviene quedarse?
El especialista recomendó dedicar entre tres y cuatro días para recorrer Dublín con tranquilidad.
La ciudad puede conocerse caminando y combina perfectamente historia, arquitectura, música, gastronomía y una de las culturas de pubs más famosas del mundo.
«Son súper simpáticos, muy amables y muy orgullosos de sus tradiciones. Eso es parte del encanto de Irlanda.»







