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Tokio: la ciudad donde el orden sorprende tanto como la tecnología

«Lo que realmente le cambia la cabeza a cualquiera que visita Japón es el orden con el que viven. Es algo increíble», resumió Juan Barrio al presentar uno de los destinos más fascinantes del mundo.

Con más de 37 millones de habitantes, Tokio es la ciudad más poblada del planeta y combina como pocas ciudades la innovación tecnológica con una tradición milenaria. Rascacielos, robots, templos centenarios y una sociedad reconocida por su respeto a las normas conviven en una experiencia que sorprende desde el primer momento.

Una ciudad inmensa que funciona con precisión

Aunque su tamaño impresiona, la organización es lo que más llama la atención.

«Uno se puede imaginar una ciudad caótica. Nada que ver. La gente es extremadamente respetuosa. En el metro no hablan por teléfono, hacen las filas perfectamente y nadie te empuja.»

El transporte público es uno de los mejores del mundo y permite recorrer prácticamente toda la ciudad mediante una tarjeta recargable que sirve para metro, ómnibus e incluso compras en algunos comercios.

Paradójicamente, pese a ser una potencia tecnológica, Japón sigue utilizando mucho efectivo, por lo que siempre es recomendable llevar dinero además de las tarjetas.

Tecnología que convive con la historia

Tokio es sinónimo de innovación. Hoteles atendidos por robots, restaurantes donde los pedidos se realizan desde pantallas táctiles, carteles publicitarios en 3D y miles de máquinas expendedoras forman parte del paisaje cotidiano.

«Hay una máquina expendedora cada 23 personas. Podés comprar prácticamente cualquier cosa.»

Sin embargo, entre toda esa modernidad aparecen templos con más de mil años de historia, como el Senso-ji, además de la Tokyo Tower, uno de los mejores miradores para apreciar la inmensidad de la ciudad.

Barrios con personalidad propia

Cada distrito ofrece una experiencia diferente.

Shinjuku suele ser el punto de partida ideal para quienes visitan Tokio por primera vez gracias a su excelente conectividad.

Shibuya, en tanto, alberga el famoso cruce peatonal por donde pasan unas 3.000 personas cada vez que cambia el semáforo, convirtiéndose en uno de los lugares más fotografiados de Japón.

Los amantes del manga, el anime y los videojuegos encuentran además barrios enteros dedicados a la cultura otaku.

Una cultura basada en el respeto

Más allá de los atractivos turísticos, la gran diferencia está en la forma de vivir.

«Vos podés dejar el celular y la billetera sobre una mesa, ir al baño y cuando volvés sigue todo ahí.»

Ese respeto también se refleja en normas poco habituales para Occidente. Por ejemplo, en Japón no es posible comprar un automóvil sin demostrar previamente que se dispone de un lugar autorizado para estacionarlo.

El trabajo como parte de la identidad

La dedicación al trabajo es otro rasgo distintivo de la sociedad japonesa.

«Hay gente que se levanta a las cinco de la mañana para trabajar y vuelve de noche. Viven para trabajar.»

Ese nivel de exigencia incluso dio origen al término karoshi, utilizado para describir la muerte provocada por exceso de trabajo.

No es extraño ver personas durmiendo algunos minutos en el metro o en bancos de plazas para recuperar energías antes de continuar con su jornada.

Cuándo viajar

La primavera, entre marzo y abril, es considerada la mejor época para conocer Tokio gracias a la floración de los cerezos, uno de los espectáculos naturales más famosos de Japón.

Eso sí, también es el momento del año con mayor cantidad de turistas.

Mucho más que una ciudad tecnológica

Tokio deslumbra por sus avances, pero termina conquistando por otra razón.

«Más allá de la tecnología, lo que más sorprende es cómo una ciudad tan gigantesca puede funcionar con semejante nivel de orden y respeto.»

Esa combinación de tradición, innovación y convivencia convierte a la capital japonesa en uno de los destinos más sorprendentes del mundo y en una experiencia que difícilmente se parezca a cualquier otra gran ciudad.

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